La roja insignia del valor
La roja insignia del valor Las preguntas sencillas del soldado andrajoso habían sido para él como estocadas de cuchillo. Ilustraban a una sociedad que indaga sin piedad en los secretos hasta lograr desvelarlo todo. La persistencia imprevista de su compañero le hizo comprender que no podría mantener su crimen oculto en el corazón. Tarde o temprano saldría a la luz gracias a alguna de esas flechas que oscurecen el aire y que constantemente horadan, descubren y proclaman lo que debería permanecer siempre oculto. Admitió que no podría defenderse de esa fuerza. Era superior a su capacidad de vigilancia.