La roja insignia del valor
La roja insignia del valor —Ahórrate los sermones, ¿quieres? Supongo que no te gustan las peleas desde que Charley Morgan te dio tu merecido; pero esto no es asunto tuyo.
—Vale, no lo es —dijo el amigo en tono suave—, pero aún asà odio ver…
La discusión se embarulló todavÃa más.
—Pero, él… —se quejaron los dos soldados, señalando a su adversario con el dedo acusador.
El gigantón estaba rojo de ira. Apuntaba a los dos soldados con su enorme mano extendida como una garra.
—Pero, ellos…
En el transcurso de la discusión, pese a todo lo que se habÃan dicho, el deseo de pelear a golpes pareció desvanecerse. Finalmente, el amigo regresó a su sitio. Al cabo de poco rato, podÃa verse a los tres antagonistas en amigable compañÃa.
—Jimmie Rogers dice que tendré que pelearme con él después de la batalla de hoy —anunció el amigo mientras se sentaba de nuevo—. Asegura que no tolera interferencias en sus asuntos. Odio ver a los chicos pelearse entre sÃ.
El muchacho se rió.
—Has cambiado bastante. Ya no eres el de antes. Recuerdo cuando tú y aquel tipo irlandés… —se detuvo y volvió a reÃrse.
—SÃ, era bastante distinto —dijo su amigo, pensativo—, sà que es verdad.