La roja insignia del valor

La roja insignia del valor

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

En cuanto el regimiento dejó de avanzar, la confusa réplica de los fusiles se transformó en un rugido constante. Las orlas de humo, largas y precisas, fueron extendiéndose. Desde lo alto de una pequeña colina salían constantes llamaradas amarillas que provocaban en el aire un silbido inhumano.

Los hombres, detenidos, tuvieron la oportunidad de ver a algunos de sus camaradas caer entre gemidos y gritos. Otros permanecían en el suelo, en silencio o sollozando. Y, durante un rato, se mantuvieron allí de pie, con los rifles inertes en las manos, contemplando cómo el regimiento era diezmado. Parecían aturdidos, estúpidos. Aquel espectáculo los había paralizado, como si les invadiera una funesta fascinación. Observaban aquellas escenas con embotamiento, bajaban la vista, se miraban las caras unos a otros. Era una pausa extraña, y fue un extraño silencio.

Entonces, por encima de los sonidos del tumulto, se elevó el rugido del teniente. Avanzó a grandes pasos con las facciones infantiles negras de ira.

—¡Vamos, idiotas! —bramó—. ¡Vamos! No os podéis quedar aquí. Debéis continuar —dijo mucho más, pero la mayor parte no se entendió.

Siguió avanzando con rapidez, con la cabeza vuelta hacia los hombres.

—¡Vamos! —gritaba.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker