La roja insignia del valor
La roja insignia del valor Creyó que sus compañeros, exhaustos y agarrotados, tendrÃan que ser empujados por la fuerza a este asalto, pero al volverse hacia ellos descubrió con cierta sorpresa que mostraban rápidas e incondicionales expresiones de asentimiento. Los cuchillos de las bayonetas resonaron sobre los cañones de los rifles provocando una obertura previa a la carga. A la voz de mando, los soldados se lanzaron al ataque con Ãmpetu arrollador. En aquel movimiento del regimiento habÃa un vigor nuevo e inesperado. La conciencia de su situación de acoso y cansancio convertÃa a esta carga en una especie de arrebato, un despliegue de fuerzas previo a la extenuación definitiva. Avanzaban como enfebrecidos por una velocidad enloquecida, corrÃan como si quisieran lograr un triunfo urgente antes de que aquel fluido tonificante les abandonara. Se trataba de la acometida de un grupo vestido de azul, polvoriento y andrajoso, sobre la hierba verde y bajo un cielo de zafiro, contra una cerca tenuemente entrevista en el humo, tras la que abrÃan fuego los feroces fusiles de los enemigos.