La roja insignia del valor
La roja insignia del valor Otros regimientos trepaban también por la colina. La brigada formó en lÃnea de combate y, después de una pausa, comenzó a adentrarse en el bosque. Lo hicieron tras los hombres de la escaramuza, que ahora retrocedÃan. Se fundÃan constantemente con el paisaje y aparecÃan después algo más lejos. Atareados como abejas, se hallaban embebidos en sus pequeños combates.
El chico trataba de observarlo todo. No se preocupaba de evitar ramas o árboles y sus pies, olvidados, tropezaban constantemente con piedras o se enganchaban en zarzas. Se daba cuenta de que los encontronazos de los batallones bordaban con sangre y miedo la suave tela de delicados tonos verdes y marrones. Aquél no parecÃa el lugar apropiado para un campo de batalla.
Los hombres de la escaramuza que tenÃa delante le fascinaban. Sus disparos a los matorrales y a los árboles distantes y prominentes le remitÃan a tragedias ocultas, misteriosas, solemnes.