La roja insignia del valor
La roja insignia del valor Otro gruñó de pronto como si le hubieran golpeado en el estómago con un garrote. Se sentó y miró lastimeramente alrededor. En sus ojos habÃa un reproche mudo, vago. Más allá, en la lÃnea de combate, a un hombre apostado tras un árbol una bala le habÃa astillado la rodilla. Inmediatamente soltó su rifle y se agarró al árbol con ambas manos. Y allà permaneció, aferrándose a él con desesperación y pidiendo ayuda a voces para poder desasirse del tronco.
Por fin un grito de alegrÃa recorrió la lÃnea irregular. El fuego amainó hasta convertir el estruendo en una última descarga vengativa. A medida que el humo se disipaba en lentos remolinos, el joven comprobó que el ataque habÃa sido repelido. Los enemigos se hallaban dispersos en grupos desalentados. Vio a un hombre trepar a una valla, ponerse a horcajadas en ella y lanzar un último disparo. Las olas habÃan retrocedido, dejando sobre el terreno fragmentos de oscuros despojos.
Algunos hombres del regimiento, eufóricos, comenzaron a lanzar vÃtores. Muchos permanecÃan en silencio. ParecÃan tratar de examinarse, comprobar que estaban enteros.