La roja insignia del valor
La roja insignia del valor Salió el oficial al galope tras el primer mensajero y el general brilló como un sol sobre la tierra. Sus ojos mostraban el deseo de entonar un himno. Siguió repitiendo:
—¡Los han repelido, por todos los santos!
Su emoción hizo que su montura se encabritara y él la golpeó y amonestó alegremente. Disfrutó a caballo de un carnaval pequeño y jubiloso.