Maggie, una chica de la calle
Maggie, una chica de la calle La madre observó a su hija con ojos brillantes e iracundos. El rojo ardiente de su rostro se tornó en una especie de púrpura. El muchacho echó a correr hacia el pasillo, chillando como un monje en medio de un temblor de tierras.
Dio tumbos en la oscuridad hasta dar con las escaleras. Bajó tambaleándose hasta el piso inferior. Una anciana abrió la puerta. Tras ella, una luz arrojaba su brillo sobre la temblorosa cara del muchacho.
—Por Dios, pequeño, ¿ahora qué ocurre? ¿Está tu padre atizando a tu madre o es al revés?