Maggie, una chica de la calle
Maggie, una chica de la calle Cuando Jimmie era aún un niño sufrió sus primeros arrestos policiales. Antes de llegar a la edad adulta, contaba ya con un historial considerable.
Desarrolló una tendencia excesiva a bajarse de su carreta y pelearse con los otros conductores. Había estado metido en un buen número de peleas, e incluso en algunas broncas de bar que llegaron a oídos de la policía. En una ocasión lo detuvieron por atacar a un chino. Dos mujeres que vivían en distintas zonas de la ciudad y que no se conocían entre ellas le causaron bastantes problemas al reclamarle entre lamentos simultáneamente, en fatídicos intervalos, matrimonio, asistencia y niños.
Sin embargo, una noche cubierta de brillantes estrellas, había dicho, con un asombro que denotaba cierta reverencia:
—La luna está magnífica, ¿verdad?