La calavera aullante y otros relatos de fantasmas espeluznantes
La calavera aullante y otros relatos de fantasmas espeluznantes —Sà —siguió diciendo mi amigo sin apartar los ojos de aquel lugar—. Pero lo extraño es que veo el cuerpo que yace sobre ella. Naturalmente —añadió, ladeando la cabeza tal y como suelen hacer los artistas—, debe de ser un efecto de la luz. En primer lugar, no es una tumba. En segundo lugar, si lo fuera el cuerpo estarÃa dentro y no fuera. Por lo tanto, es un efecto de la luz lunar. ¿No lo ves?
—Perfectamente; siempre lo veo en las noches de luna.
—No parece interesarte mucho —dijo Holger.
—Al contrario. Me interesa, aunque ya estoy acostumbrado. Y no te equivocas. Ese montÃculo es realmente una tumba.
—¡TonterÃas! —exclamó Holger poniendo cara de incredulidad—. ¡Supongo que ahora me dirás que lo que veo sobre ella es realmente un cadáver!
—No —respond×, no lo es. Lo sé porque me he tomado la molestia de ir hasta allà y echarle una mirada.
—Entonces, ¿qué es? —me preguntó.
—No es nada.
—Supongo que quieres decir que es un mero efecto de la luz.