La calavera aullante y otros relatos de fantasmas espeluznantes
La calavera aullante y otros relatos de fantasmas espeluznantes »—Esta noche he visto a una criatura maligna —dijo—. He visto cómo los muertos beben la sangre de los vivos. Y la sangre es la vida.
»—Cuéntame lo que has visto —replicó el sacerdote.
»Antonio le contó todo cuanto habÃa visto.
»—Ésta noche debe traer su libro y su agua bendita —añadió—. Estaré aquà antes del crepúsculo para acompañarle, y si le place a su reverencia cenar conmigo mientras esperamos, me encargaré de prepararlo todo.
»—Vendré —respondió el sacerdote—, pues he leÃdo viejos libros donde se habla de esas extrañas criaturas que no están ni animadas ni muertas, y que yacen en sus tumbas conservando eternamente la frescura de su carne, saliendo cautelosamente de ellas al anochecer para saborear la vida y la sangre.
»Antonio no sabÃa leer, pero le alegró ver que el sacerdote comprendÃa a qué se enfrentaban; pues, naturalmente, los libros debÃan de haberle instruido en cuanto a los mejores medios de aquietar para siempre a aquella Cosa que estaba medio viva.