La calavera aullante y otros relatos de fantasmas espeluznantes
La calavera aullante y otros relatos de fantasmas espeluznantes —SÃ, pero alguien más va a venir. Hay un asiento vacÃo aquÃ, junto a mÃ.
—Oh, él no cuenta —dijo la señorita Lorna en voz baja—. Al menos, no para todo el mundo. ¿Cuándo llegó usted aqu� Justo a la hora de la cena, supongo.
—Sà —respond×. Y he tenido la fortuna de que me toque estar sentado junto a usted. Parece que hayan pasado años desde la última vez que nos vimos.
—Sin duda alguna —la señorita Lorna suspiró y contempló los retratos que colgaban en la pared frente a ella—. He vivido toda una vida desde la última vez que le vi.
Sonreà ante la exageración.
—Cuando tenga treinta años, ya no hablará de haber vivido toda una vida —dije.