La inteligencia emocional
La inteligencia emocional A diario, los medios de comunicación dan cuenta de episodios que parecen absurdos por la desproporción de las reacciones: asesinatos por un insulto, peleas de tráfico que acaban a tiros, niños que destruyen objetos por una burla, padres que castigan a sus hijos con violencia brutal. Estos hechos no son simplemente “casos aislados”. Son síntomas de una epidemia emocional que arrastra a millones de personas y se expresa en múltiples formas: impulsividad, frustración mal canalizada, dificultad para tolerar el dolor, incapacidad para gestionar la rabia o el miedo.
La raíz de esta disfunción está en una emocionalidad no educada. Personas que no saben poner nombre a lo que sienten, que actúan sin comprenderse, que descargan sobre otros su caos interno, que viven en una especie de piloto automático emocional. Y en una cultura que muchas veces glorifica la reacción inmediata, el desahogo, la agresividad como sinónimo de fuerza, sin promover el autocontrol, la empatía o la escucha.