Fuerzas irresistibles
Fuerzas irresistibles —Eres tan fuerte, mi amor… —murmuraba mientras sostenía la pequeña mano de Dinella entre las suyas—. Mamá está aquí contigo. No te rindas, ¿sí?
El Dr. Whitman irrumpió en la habitación, revisando los últimos análisis con la precisión de un reloj. Sus ojos se encontraron con los de Henrietta, y aunque su rostro era una máscara de profesionalismo, ella vio algo en él. ¿Era preocupación? ¿O quizás esperanza?
—Los niveles están mejorando —dijo Whitman, sin apartar la vista de la pantalla—, pero no podemos cantar victoria todavía.
—¿Qué significa eso? —preguntó Henrietta, su voz llena de ansiedad contenida.
—Significa que su cuerpo está respondiendo al tratamiento, pero las próximas doce horas serán decisivas. Si supera esta noche, las posibilidades de que se recupere aumentarán significativamente.
Henrietta asintió, sintiendo que las palabras se atascaban en su garganta.