La vida de Ruben Dario escrita por el mismo
La vida de Ruben Dario escrita por el mismo A causa de la mayor desilusión que pueda sentir un hombre enamorado, resolvà salir de mi paÃs. ¿Para dónde? Para cualquier parte. Mi idea era irme a los Estados Unidos. ¿Por qué el paÃs escogido fue Chile? Estaba entonces en Managua un general y poeta salvadoreño, llamado don Juan Cañas, hombre noble y fino, de aventuras y conquistas, minero en California, militar en Nicaragua, cuando la invasión del yanqui Walter. Hombre de verdadero talento, de completa distinción, y bondad inagotable. Chilenófilo decidido desde que en Chile fue diplomático allá por el año de la Exposición Universal. «Vete a Chile —me dijo—. Es el paÃs adonde debes ir». «Pero, don Juan —le contesté— ¿cómo me voy a ir a Chile si no tengo los recursos necesarios?». «Vete a nado —me dijo— aunque te ahogues en el camino». Y el caso es que entre él y otros amigos me arreglaron mi viaje a Chile. Llevaba como único dinero unos pocos paquetes de soles peruanos y como única esperanza dos cartas que me diera el general Cañas: una para un joven que habÃa sido Ãntimo amigo suyo y que residÃa en ValparaÃso, Eduardo Poirier, y otra para un alto personaje de Santiago.