Prosas profanas y otros poemas
Prosas profanas y otros poemas Ha perdido su imperio el dios bifronte.
Monsieur Prudhomme y Homais no saben nada.
Hay Chipres, Pafos, Tempes y Amatuntes,
Donde el amor de mi madrina, un hada,
Tus frescos labios a los míos juntes).
Sones de bandolín. El rojo vino
Conduce un paje rojo. ¿Amas los sones
Del bandolín, y un amor florentino?
Serás la reina en los decamerones.
(Un coro de poetas y pintores
Cuenta historias picantes. Con maligna
Sonrisa alegre aprueban los señores.
Clelia enrojece, una dueña se signa).
¿O un amor alemán? —que no han sentido
Jamás los alemanes—: la celeste
Gretchen; claro de luna; el aria; el nido
Del ruiseñor; y en una roca agreste,
La luz de nieve que del cielo llega
Y baña a una hermosura que suspira
La queja vaga que a la noche entrega
Loreley en la lengua de la lira.
Y sobre el agua azul el caballero
Lohengrín; y su cisne, cual si fuese
Un cincelado témpano viajero,
Con su cuello enarcado en forma de S.
Y del divino Enrique Heine un canto,
A la orilla del Rhin; y del divino