Prosas profanas y otros poemas
Prosas profanas y otros poemas Talle y caderas como una mujer).
Va del tablado flamenco a la orilla
Y ase en sus palmas los crótalos negros,
Mientras derrocha la audaz seguidilla
Bruscos acordes y raudos alegros.
Ritma los pasos, modula los sones,
Ebria risueña de un vino de luz,
Hace que brillen los ojos gachones,
Negros diamantes del patio andaluz.
Campo y pleno aire refrescan sus alas;
Ama los nidos, las cumbres, las cimas;
Vuelve del campo vestida de galas,
Cuelga a su cuello collares de rimas.
En su tesoro de reina de Saba,
Guarda en secreto celestes emblemas;
Flechas de fuego en su mágica aljaba,
Perlas, rubíes, zafiros y gemas.
Tiene una corte pomposa de majas.
Suya es la chula de rostro risueño,
Suyas las juergas, las curvas navajas
Ebrias de sangre y licor malagueño.
Tiene por templo un alcázar marmóreo,
Guárdalo esfinge de rostro egipciaco,
Y cual labrada en un bloque hiperbóreo,
Venus enfrente de un triunfo de Baco.
Dentro presenta sus formas de nieve,
Brinda su amable sonrisa de piedra,