Viaje de un naturalista alrededor del mundo
Viaje de un naturalista alrededor del mundo Se dice que los caranchos, como los chimangos, son muy astutos y roban gran número de huevos e intentan también arrancar las costras que se forman en las heridas que los caballos y mulas hayan podido causarse en el lomo. Por un lado, el pobre animal con las orejas atentas y curvado el lomo; por el otro, la amenazadora ave lanzando miradas de gula sobre aquella presa repugnante, todo ello constituye un cuadro que el capitán Head ha descrito con su ingenio y su exactitud acostumbrados. Estas falsas águilas atacan muy raramente a un animal terrestre o ave vivos; cualquiera que haya tenido ocasión de pasar la noche, tendido en su manta, en las desoladas llanuras de la Patagonia y, al abrir los ojos, se ve rodeado a distancia de esas aves que le vigilan, comprende inmediatamente las costumbres de buitre de esos comedores de carroña; es, por otra parte, uno de las caracterÃsticas de esos paÃses que no se olvidan fácilmente y que reconocerá cualquiera que los haya recorrido. Si una tropa de hombres va de cacerÃa acompañada de caballos y de perros, muchos de esos pájaros les escoltan toda la jornada. En cuanto el carancho se ha hartado, su desnudo buche se proyecta hacia adelante; entonces es, como siempre por lo demás, inactivo, torpe y feo; su vuelo pesado y lento se parece al de la grulla inglesa; rara vez se cierne; sin embargo, por dos veces tuve ocasión de ver una de ellas cerniéndose a gran altura; en aquellos momentos parecÃa moverse en el aire con gran facilidad. En vez de saltar, corre, pero no tan rápidamente como algunos de sus congéneres. Alguna vez, aunque raramente, el carancho emite un grito; este grito, fuerte, muy penetrante y singular en gran manera, puede compararse al gutural sonido de la g española seguido de una doble r; al lanzar ese grito, levanta la cabeza cada vez más, hasta que, al fin, con el pico abierto por completo, la parte alta de su cabeza toca casi la parte inferior del dorso. Se ha negado ese hecho, pero yo he podido observar frecuentemente a esas aves con la cabeza tan vuelta hacia atrás que formaban casi un cÃrculo. A tales observaciones puedo añadir, apoyándome en la alta autoridad de Azara, que el carancho se alimenta de gusanos, conchas, babosas, saltamontes y ranas; que mata a los corderitos arrancándoles el cordón umbilical, y que persigue al gallinazo con tanto encarnizamiento, que éste se ve obligado a devolver la carroña de que se haya podido saciar recientemente. Azara afirma por fin que cinco o seis caranchos se reúnen a menudo para dar caza a grandes aves y aun a las garzas reales. Todos estos hechos demuestran que tal ave es muy versátil en sus gustos y que está dotada de gran astucia.