Viaje de un naturalista alrededor del mundo

Viaje de un naturalista alrededor del mundo

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

En el curso de la conversación, el general Rosas es entusiasta, pero, al mismo tiempo, está lleno de buen sentido y de gravedad. Esta, incluso, está llevada al exceso. Uno de sus bufones (tiene dos cerca de él, como los antiguos barones) me refirió a tal respecto la siguiente anécdota: "Cierto día quise oír determinado trozo de música, y fui en busca del general dos o tres veces a fin de que lo hiciera tocar. La primera vez me respondió: "Déjame tranquilo; estoy ocupado". Fui a encontrarle una segunda vez, y me dijo: "Si vuelves otra vez haré que te castiguen". Volví una tercera vez, y al verme se echó a reír. Me lancé fuera de la tienda, pero ya era demasiado tarde; ordenó a dos soldados que me sujetaran y que me amarraran a los postes. Pedí gracia invocando a todos los santos del Paraíso, pero no quiso perdonarme; cuando el general se ríe no perdona a nadie". El pobre diablo aun ponía cara de angustia al acordarse de los postes. Es éste, en efecto, un suplicio muy doloroso; se clavan cuatro postes en el suelo, de ellos se suspende horizontalmente por muñecas y tobillos al condenado, y se le deja allí estirándose durante algunas horas. Evidentemente, se ha tomado la idea de tal suplicio del modo empleado para secar las pieles.

Mi entrevista con el general terminó sin que él hubiera sonreído una sola vez, pero obtuve un pasaporte y permiso para servirme de los caballos de posta del Gobierno, lo que me concedió de la manera más servicial.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker