Viaje de un naturalista alrededor del mundo

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Ya he aludido varias veces a las incrustaciones de sal que se encuentran en la superficie del suelo. Este fenómeno diferente en todo del de las salinas, es muy extraordinario. Se encuentran esas incrustaciones en muchas partes de América del Sur, allí donde el clima es moderadamente seco; pero nunca he visto tantas como en los alrededores de Bahía Blanca. En tal lugar, así como en otros de la Patagonia, la sal consiste principalmente en una mezcla de sulfato de sosa con un poco de sal común. Por mucho tiempo que el suelo de esos salitrales (como es llamado impropiamente por los españoles que han tomado por salitre esa substancia) permanezca lo suficientemente húmedo, no se ve más que una llanura cuyo suelo es negro y fangoso; acá y allá crecen algunas matas de plantas vigorosas. Si se vuelve a una de esas llanuras después de algunos días de calor, se queda uno sorprendido al hallarla toda blanca, como si hubiese nevado y el viento hubiera acumulado la nieve en montones en algunos lugares. Este último efecto proviene de que, durante la lenta evaporación, las sales ascienden a lo largo de las matas de hierba muerta, de los trozos de madera y de las motas de tierra, en lugar de cristalizar en el fondo de los charcos de agua. Los salitrales se encuentran en las llanuras elevadas tan sólo algunos pies sobre el nivel del mar, o en los terrenos de aluvión que bordean los ríos. Mr. Parchappe⁽³⁸⁾ ha descubierto que las incrustaciones salinas, en las llanuras situadas a algunas millas de distancia del mar, consisten principalmente en sulfato de sosa que no contiene más que el 7 por 100 de sal común; en tanto que, más cerca de la costa, la sal común entra en la proporción del 37 por 100. Esta circunstancia induciría a creer que el sulfato de sosa está engendrado en el suelo por el muriato (clorhidrato) dejado en la superficie durante el lento y reciente levantamiento de este país seco; sea como fuere, ese fenómeno merece llamar la atención de los naturalistas. Las plantas vigorosas amantes de la sal y que, es sabido, integran mucha sosa, ¿son capaces de descomponer el clorhidrato? El lodo negro y fétido, en el que abundan materias orgánicas, ¿cede el azufre y por fin el ácido sulfúrico de que está saturado?


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