Viaje de un naturalista alrededor del mundo
Viaje de un naturalista alrededor del mundo No hay que pensar en poderse servir de la vela o del remo en contra de una corriente tan rápida; se atan, pues, en lÃnea las tres balleneras, una detrás de otra; se dejan dos hombres a bordo de cada una de ellas, y el resto de la tripulación desembarca para remolcar las embarcaciones. Voy a describir en dos palabras el sistema imaginado por el capitán Fitz-Roy, porque es excelente para facilitar el trabajo de todos, trabajo en el que cada cual toma parte: el capitán divide nuestra expedición en dos escuadras, cada una de las cuales remolca alternativamente las lanchas durante hora y media; los oficiales de cada lancha acompañan a su tripulación, toman parte en las comidas de sus hombres y comparten la misma tienda que ellos; cada lancha es, pues, independiente de las otras dos. Después de ponerse el Sol se hace alto en el primer lugar llano y cubierto de matorral que se encuentra, y se establece el vivac para pasar la noche. Cada hombre de la tripulación se turna en las funciones de cocinero. Asà que los botes han sido fondeados enfrente del lugar en que se ha decidido vivaquear, el cocinero enciende fuego; otros dos levantan la tienda; el contramaestre saca de la lancha los efectos que han de ser utilizados durante la noche, y parte de los hombres los van conduciendo a tierra mientras los otros recogen leña. Se han regulado tan bien las cosas que una media hora después todo está dispuesto para pasar la noche. Dormimos bajo la custodia de un oficial y de dos hombres encargados de velar por las embarcaciones, mantener el fuego y vigilar a los indios. Cada hombre de la tropa debe velar una hora por noche.