Viaje de un naturalista alrededor del mundo
Viaje de un naturalista alrededor del mundo Chile, como puede verse en los mapas, es una estrecha faja de tierra situada entre la Cordillera y el Pacifico. Esta faja está atravesada, además, por muchas cadenas de montañas que, en parte, son paralelas a la cadena principal. Entre esas cadenas exteriores y la Cordillera se encuentra una serie de hoyas llanas, que de ordinario comunican unas con otras por estrechos pasos y se extienden muy lejos hacia el sur. En esas hoyas es donde se hallan situadas las principales ciudades: San Felipe, Santiago, San Fernando. Esas hoyas, o esas llanuras, si se prefiere darles ese nombre, así como los valles llanos transversales (tal el de Quillota) que los unen a la costa son, estoy persuadido de ello, el fondo de antiguas bahías semejantes a las qué hoy día recortan tan profundamente todas las partes de Tierra del Fuego y de la costa occidental más al sur. Chile, antiguamente, debió de parecerse a este último país por la distribución de la tierra y de las aguas. De vez en cuando, esa semejanza se hace evidente, sobre todo cuando una niebla espesa recubre como una capa todas las partes inferiores del país; los blancos vapores que ruedan por los barrancos representan, hasta causar sorpresa, otras tantas bahías y abras pequeñas, mientras que aquí y allá una solitaria colina que surge de la niebla parece una antigua isla. El contraste de esos valles y hoyas llanas con las irregulares montañas que les rodean da al paisaje un carácter que no me ha sido posible hasta ahora ver en otra parte y que me interesa en gran manera.