Viaje de un naturalista alrededor del mundo
Viaje de un naturalista alrededor del mundo Costeando nos dirigimos hacia el norte; pero hace tan pésimo tiempo, que no llegamos a Valdivia sino al atardecer del día 8. Al día siguiente, por la mañana, una canoa nos conduce a la ciudad, situada a unas 10 millas (16 kilómetros) del puerto. Ascendiendo por el río vemos de vez en cuando algunas chozas y algunos campos cultivados que rompen un poco la monotonía de la selva; también de tiempo en tiempo nos tropezamos con alguna canoa que conduce a una familia india.
Valdivia. La ciudad vista a través del río. (Apunte del natural por el Capitán R. Fitz-Roy).
La ciudad, situada en una llanura al borde del río, se halla tan por completo envuelta por un bosque de manzanos, que las calles vienen a ser como senderos en un vergel. Jamás he visto país donde el manzano se dé tan bien como en esta parte húmeda de América meridional; en los bordes de las calles se ve un gran número de tales árboles, que evidentemente se han sembrado por sí solos.
Valdivia. Viejo mirador. (Dibujo del natural por el capitán P. P. King).