Viaje de un naturalista alrededor del mundo
Viaje de un naturalista alrededor del mundo La mayorÃa de los ancianos tienen los pies cubiertos de delicados dibujos, dispuestos en forma que imitan el calzado; pero esa moda va desapareciendo, siendo sustituida por otra. AquÃ, tal como en todas partes, las modas cambian con bastante frecuencia, y, se quiera o no hay que someterse a la que regÃa para cada cual en su juventud. De este modo, cada anciano lleva impresa, por asà decirlo, su edad en su cuerpo y no puede presumir de joven. Las mujeres se pintan como los hombres y, además, ostentan tatuajes en los dedos. Actualmente (1835) es casi general en el paÃs la moda de afeitarse la parte superior de la cabeza, no dejando en ella sino una corona de pelo. Los misioneros han pretendido que los tahitianos abandonen esa costumbre; pero asà lo requiere la moda, y esto basta lo mismo en Tahità que en ParÃs. Declaro que las mujeres me han desencantado, pues no son, con mucho, tan hermosas como los hombres. Sin embargo tienen graciosas costumbres, como la de llevar una flor blanca o roja en la parte posterior de la cabeza o, en vez de pendientes, en las orejas. Asimismo acostumbran llevar una corona hecha de hojas de cocotero, pero más que como adorno como protección para los ojos. En suma, creo que las mujeres ganarÃan bastante más que los hombres si usaran un traje cualquiera.