Viaje de un naturalista alrededor del mundo
Viaje de un naturalista alrededor del mundo (12 de enero de 1836)
U n viento favorable nos impulsa casi al rayar el dÃa a la entrada de Puerto Jackson.
Entrada de Puerto Jackson. (De un grabado de la época).
En vez de ver un paÃs verdeado, cubierto de bellas casas, sólo se ven amarillentos cantiles que se extienden hasta perderse de vista, y nos recuerdan las costas de la Patagonia. Un faro solitario, construido con blancas piedras, es lo único que nos indica que nos acercamos a una gran y populosa ciudad. Entramos en el puerto; nos parece grande y espacioso; está rodeado de acantilados de arenisca estratificados horizontalmente. El paÃs, casi llano, está cubierto de árboles achaparrados; todo indica esterilidad. Sin embargo, a medida que avanzamos, el paÃs se va haciendo más bello; empiezan a verse algunas "villas", algunas lindas casas de campo situadas a la orilla del mar. Más lejos aún, casas de piedra de dos o tres pisos, y molinos de viento situados en la extremidad de un promontorio indican que nos acercamos a la capital de Australia.
Entrada de Sydney. (De un grabado de la época).