Viaje de un naturalista alrededor del mundo
Viaje de un naturalista alrededor del mundo Es cierto que se sostiene que el interés basta para impedir excesivas crueldades; mas yo pregunto: ¿ha protegido jamás el interés a nuestros animales domésticos cuando, mucho menos que los degradados esclavos, han dado lugar a provocar el furor de sus dueños? Es ese un argumento contra el cual el ilustre Humboldt ha protestado con energía. A menudo se ha tratado de disculpar la esclavitud, comparando la condición de los esclavos con la de nuestros pobres campesinos. Ciertamente es grande nuestra falta si la miseria de nuestros menesterosos proviene de nuestras instituciones y no de las leyes naturales; pero apenas puedo comprender qué relación tiene eso con la esclavitud; ¿se pretendería, por ejemplo, disculpar en un país el empleo de instrumentos dispuestos convenientemente para aplastar los pulgares de esos esclavos porque en otro país los hombres están sujetos a terribles enfermedades? Los que disculpan al propietario de esclavos y permanecen fríos ante la situación del esclavo parecen no haberse puesto jamás mentalmente en el lugar de este último; ¡qué terrible porvenir sin la esperanza del menor cambio! ¡Figuraos lo que sería vuestra vida sí tuvierais presente en el pensamiento que vuestra mujer y vuestros hijos –esos seres que las leyes naturales hacen que sean queridos hasta por el esclavo– van a ser separados de vosotros y vendidos, como bestias de carga, al mejor postor! ¡Y son hombres que profesan un gran amor al prójimo, que creen en Dios, que repiten a diario que se haga Su voluntad en la Tierra, los que excusan, ¿qué digo?, los que llevan a cabo esos actos! ¡Mi sangre hierve cuando pienso que nosotros los ingleses, que nuestros descendientes los norteamericanos, que todos los que nos envanecemos tanto de nuestras libertades, nos hemos hecho culpables de actos semejantes! Pero, al menos, tengo el consuelo de pensar que, para expiar nuestros crímenes, hemos hecho un sacrificio mayor que el que haya hecho jamás nación alguna.