Viaje de un naturalista alrededor del mundo

Viaje de un naturalista alrededor del mundo

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

El hecho más curioso que he podido advertir respecto a ese animal es el fuerte y desagradable olor que despide el macho. Ese olor es imposible de describir; me sentí atacado de náuseas y a punto de desmayarme muchas veces, mientras yo despedazaba el ejemplar cuya piel se encuentra hoy en el Museo Zoológico. Para trasladarla a mi casa, envolví la piel en un pañuelo de seda; después de haber hecho que lo lavaran bien, me serví de ese pañuelo de bolsillo; pero a pesar de los frecuentes lavados, cada vez que lo desplegaba, y eso durante diecinueve meses, sentía inmediatamente ese olor. Es este un asombroso ejemplo de la persistencia de una substancia que, sin embargo, debe de ser muy volátil; a menudo me ha sucedido, en efecto, pasando a sotavento de una manada de ciervos, a una distancia de media milla, notar que el aire apestaba por el olor del macho. Creo que ese olor es más penetrante en la época en que los cuernos del macho son perfectos, es decir, cuando están desprovistos de la piel peluda que los recubre durante algún tiempo. Cuando el ciervo despide ese olor, inútil es decir que no puede ser comida su carne; pero los gauchos afirman que se le puede quitar el mal sabor enterrándola en la tierra húmeda y dejándola en ella algún tiempo. En alguna parte he leído que los habitantes de las islas situadas al norte de Escocia tratan de ese modo, antes de comerla, la detestable carne de las aves que se alimentan con pescados.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker