Los empeños de una casa
Los empeños de una casa señora, depositaron
mi persona y mis desdichas,
donde en un punto me hallo540
sin crédito, sin honor,
sin consuelo, sin descanso,
sin aliento, sin alivio,
y finalmente esperando
la ejecución de mi muerte545
en la sentencia de Carlos.
DOÑA ANA
(Aparte.)
(¡Cielos! ¿qué es esto que escucho?
Al mismo que yo idolatro
es el que quiere Leonor…
¡Oh qué presto que ha vengado550
Amor a don Juan! ¡Ay triste!)
—Señora, vuestros cuidados
siento como es justo. —Celia,
lleva esta dama a mi cuarto
mientras yo a mi hermano espero.555
CELIA
Venid, señora.
DOÑA LEONOR
Tus pasos
sigo, ¡ay de mí!, pues es fuerza
obedecer a los hados.
(Vanse CELIA y DOÑA LEONOR.)