Los empeños de una casa
Los empeños de una casa aunque si ya perdí el alma,
poco me importa la vida.
CASTAÑO
A mí sí me importa mucho;585
y así, señora, os suplica
mi miedo, que me escondáis
debajo de las basquiñas.
DON CARLOS
¡Calla, necio!
CASTAÑO
¿Pues será
la primer vez, si lo miras,590
ésta, que los sacristanes
a los delincuentes libran?
DOÑA ANA
(Aparte.)
(Carlos es, ¡válgame el cielo!
La ocasión a la medida
del deseo se me viene595
de obligar con bizarrías
su amor, sin hacer ultraje
a mi presunción altiva;
pues amparándole aquí
con generosas caricias,600
cubriré lo enamorada
con visos de compasiva;
y sin ajar la altivez