Los empeños de una casa
Los empeños de una casa pues el ser conocida y celebrada
y por nuevo milagro festejada,
me sirve, hecha la cuenta,695
sólo de que se sepa más tu afrenta.
¿Pero cómo a la queja se abalanza
primero mi valor, que a la venganza?
¿Pero cómo, ¡ay de mí!, si en lo que lloro
la afrenta sé y el agresor ignoro?700
Y así ofendido, sin saber me quedo
ni cómo, ni de quién vengarme puedo.
HERNANDO
Señor, aunque no sé con evidencia
quién pudo de Leonor causar la ausencia,
por el rumor que había705
de los muchos festejos que le hacía,
tengo por caso llano
que la llevó don Pedro de Arellano.
DON RODRIGO
Pues si don Pedro fuera,
di ¿qué dificultad hallar pudiera710
en que yo por mujer se la entregara
sin que tan grande afrenta me causara?
HERNANDO
Señor, como eran tantos los que amaban
a Leonor, y su mano deseaban,
y a ti te la han pedido,715
temería no ser el elegido: