La Celestina

La Celestina

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
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a Dios que le saque d'en medio dellos; no veen

la hora que tener a él so la tierra e lo suyo entre

sus manos e darle a poca costa su morada para

siempre.

MELIBEA.- Madre, pues que assí es, gran pe-

na [169] ternás por la edad que perdiste. ¿Que-

rrías boluer a la primera?

CELESTINA.- Loco es, señora, el caminante

que, enojado del trabajo del día, quisiesse bo-

luer de comienço la jornada para tornar otra

vez aquel lugar. Que todas aquellas cosas, cuya

possessión no es agradable, más vale poseellas,

que esperallas. Porque más cerca está el fin d'e-

llas, quanto más andado del comienço. No ay

cosa más dulce ni graciosa al muy cansado que

el mesón. Assí que, avnque la moçedad sea

alegre; el verdadero viejo no la dessea. Porque

[170] el que de razón e seso carece, quasi otra

cosa no ama, sino lo que perdió.

MELIBEA.- Siquiera por viuir más, es bueno

dessear lo que digo.

CELESTINA.- Tan presto, señora, se va el

cordero como el carnero. Niguno es tan viejo,

que no pueda viuir vn año ni tan moço, que oy

no pudiesse morir. Assí que en esto poca avan-

taja nos leuays.

MELIBEA.- Espantada me tienes con lo que


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