La Celestina
La Celestina CELESTINA.- Señora, hija, a cada cabo ay
tres leguas de mal quebranto. A los ricos se les
va [167] la bienaventurança, la gloria e descan-
so por otros alvañares de asechanças, que no se
parescen, ladrillados por encima con lisonjas.
Aquel es rico que está bien con Dios. Más segura
[168] cosa es ser menospreciado que temido. Mejor
sueño duerme el pobre, que no el que tiene de guar-
dar con solicitud lo que con trabajo ganó e con dolor
ha de dexar. Mi amigo no será simulado e el del rico
sí. Yo soy querida por mi persona; el rico por su
hazienda. Nunca oye verdad, todos le hablan lisonjas
a sabor de su paladar, todos le han embidia. Apenas
hallarás vn rico, que no confiese que le sería mejor
estar en mediano estado o en honesta pobreza. Las
riquezas no hazen rico, mas ocupado; no hazen se-
ñor, mas mayordomo. Mas son los posseydos de las
riquezas que no los que las posseen. A muchos traxo
la muerte, a todos quita el plazer e a las buenas cos-
tumbres ninguna cosa es más contraria. ¿No oyste
dezir: dormieron su sueño los varones de las rique-
zas e ninguna cosa hallaron en sus manos? Cada
rico tiene vna dozena de hijos e nietos, que no
rezan otra oración, no otra petición; sino rogar