La Celestina

La Celestina

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

cuerpo gracioso, que de quatro hijas, que parió

mi madre, yo fue la menor. Mira cómo no soy

vieja, como me juzgan.

MELIBEA.- Celestina, amiga, yo he holgado

mucho en verte e conocerte. También hasme

dado plazer con tus razones. Toma tu dinero e

vete con Dios, que me paresce que no deues

hauer comido.

CELESTINA.- ¡O angélica ymagen! ¡O perla

preciosa, e como te lo dizes! Gozo me toma en

verte fablar. ¿E no sabes que por la diuina boca

fue dicho contra aquel infernal tentador, que no

de solo pan viuiremos? Pues assí es, que no el

solo comer mantiene. Mayormente a mí, que

me suelo estar vno e dos días negociando en-

comiendas agenas ayuna, saluo hazer por los

buenos, morir por ellos. Esto tuue siempre,

querer más trabajar siruiendo a otros, que hol-

gar contentando a mí. Pues, si tú me das licen-

cia, direte la necessitada causa de mi venida,

que es otra que la que fasta agora as oydo e tal,

que todos perderíamos en me tornar en balde

sin que la sepas.

MELIBEA.- Di, madre, todas tus necessida-

des, que, si yo las pudiere remediar, de muy

buen [173] grado lo haré por el passado conos-

cimiento e vezindad, que pone obligación a los


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker