La Celestina
La Celestina buenos.
CELESTINA.- ¿Mías, señora? Antes agenas,
como tengo dicho; que las mías de mi puerta
adentro me las passo, sin que las sienta la tie-
rra, comiendo quando puedo, beuiendo quan-
do lo tengo. Que con mi pobreza jamás me fal-
tó, a Dios gracias, vna blanca para pan e vn
quarto para vino, después que embiudé; que
antes no tenía yo cuydado de lo buscar, que
sobrado estaua vn cuero en mi casa e vno lleno
e otro vazío. Jamás me acosté sin comer vna
tostada en vino e dos dozenas de soruos, por
amor de la madre, tras cada sopa. Agora, como
todo cuelga de mí, en vn jarrillo malpegado me
lo traen, que [174] no cabe dos açumbres. Seys
vezes al día tengo de salir por mi pecado, con mis
canas acuestas, a le henchir a la tauerna. Mas no
muera yo muerte, hasta que me vea con vn cuero o
tinagica de mis puertas adentro. Que en mi ánima
no ay otra prouisión, que como dizen: pan e vino
anda camino, que no moço garrido. Assí que donde
no ay varón, todo bien fallesce: con mal está el
huso, quando la barua no anda de suso. Ha
venido esto, señora, por lo que dezía de las
agenas necessidades e no mías.
MELIBEA.- Pide lo que querrás, sea para