La Celestina

La Celestina

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Troya e avn otras más brauas he yo amansado!

Ninguna tempestad mucho dura.

MELIBEA.- ¿Qué dizes, enemiga? Fabla, que

te pueda oyr. ¿Tienes desculpa alguna para

satisfazer mi enojo e escusar tu yerro e osadía?

CELESTINA.- Mientras viuiere tu yra, más

dañará mi descargo. Que estás muy rigurosa e

no me marauillo: que la sangre nueua poca

calor ha menester para heruir.

MELIBEA.- ¿Poca calor? ¿Poco lo puedes lla-

mar, pues quedaste tú viua e yo quexosa sobre

tan gran atreuimiento? ¿Qué palabra podías tú

querer para esse tal hombre, que a mí bien me

estuuiesse? Responde, pues dizes que no has

concluydo: ¡quiça pagarás lo passado!

CELESTINA.- Vna oración, señora, que le

dixeron que sabías de sancta Polonia para el

dolor de las muelas. Assí mismo tu cordón, que

es fama que ha tocado todas las reliquias, que

ay en Roma e Jerusalem. Aquel cauallero, que

dixe, pena e muere dellas. Esta fue mi venida.

Pero, pues en mi dicha estaua tu ayrada res-

puesta, padézcase él su dolor, en pago de bus-

car tan desdichada mensajera. Que, pues en tu

mucha [182] virtud me faltó piedad, también

me faltará agua, si a la mar me embiara. Pero ya

sabes que el deleyte de la vengança dura vn momen-


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker