La Celestina
La Celestina nados por mugeres e mugeres por hombres e
esto obra la natura e la natura ordenola Dios e
Dios no hizo [192] cosa mala. E assà quedaua mi
demanda, como quiera que fuesse, en sà loable,
pues de tal tronco procede, e yo libre de pena.
Más razones destas te dirÃa, si no porque la
prolixidad es enojosa al que oye e dañosa al
que habla.
MELIBEA.- En todo has tenido buen tiento,
assà en el poco hablar en mi enojo, como con el
mucho sofrir.
CELESTINA.- Señora, sofrite con temor, por-
que te ayraste con razón. Porque con la yra mo-
rando, poder, no es sino rayo. E por esto passé
tu rigurosa habla hasta que tu almazén houies-
se gastado.
MELIBEA.- En cargo te es esse cauallero.
CELESTINA.- Señora, más merece. E si algo
con mi ruego para él he alcançado, con la tar-
dança lo he dañado. Yo me parto para él, si
licencia me das.
MELIBEA.- Mientra más ayna la houieras pe-
dido, más de grado la houieras recabdado. Ve
con Dios, que ni tu mensaje me ha traydo
prouecho ni de tu yda me puede venir daño.
[194]