La Celestina
La Celestina ayre cría de aues e animalias e muchas más. Aristó-
tiles e Plinio cuentan marauillas de un pequeño pece
llamado Echeneis, quanto sea apta su propriedad
para diuersos géneros de lides. Especialmente tiene
vna, que si [21] llega a vna nao o carraca, la detiene,
que no se puede menear, avnque vaya muy rezio por
las aguas; de lo qual haze Lucano mención, diziendo:
Non puppim retinens, Euro tendente ru-
dentes,
In mediis Echeneis aquis.
«No falta allí el pece dicho Echeneis, que detiene
las fustas, quando el viento Euro estiende las cuer-
das en medio de la mar». ¡O natural contienda, dig-
na de admiración; poder más vn pequeño pece que
vn gran nauío con toda su fuerça de los vientos!
Pues si discurrimos por las aues e por sus menu-
das enemistades, bien affirmaremos ser todas las
cosas criadas a manera de contienda. Las mas biuen
de rapina, como halcones e águilas e gauilanes. Has-
ta los grosseros milanos insultan dentro en nuestras
moradas los domésticos [22] pollos e debaxo las alas
de sus madres los vienen a caçar. De vna aue llama-
da rocho, que nace en el índico mar de Oriente, se