La Celestina
La Celestina parece eso que dizes. [197]
CELESTINA.- Calla, loquillo, que parte o par-
tezilla, quanto tú quisieres te daré. Todo lo mÃo
es tuyo. Gozémonos e aprouechémonos, que
sobre el partir nunca reñiremos. E también sa-
bes tú quanta más necessidad tienen los viejos
que los moços, mayormente tú que vas a mesa
puesta.
SEMPRONIO.- Otras cosas he menester más
de comer.
CELESTINA.- ¿Qué, hijo? ¡Una dozena de
agujetas e vn torce para el bonete e vn arco para
andarte de casa en casa tirando a páxaros e ao-
jando páxaras a las ventanas! Mochachas digo,
bouo, de las que no saben bolar, que bien me entien-
des. Que no ay mejor alcahuete para ellas que vn
arco, que se puede entrar cada vno hecho moxtrenco,
como dizen: en achaque de trama [198] etc. ¡Mas ay,
Sempronio, de quien tiene de mantener honrra
e se va haziendo vieja como yo!
SEMPRONIO. (Aparte).- ¡O lisonjera vieja! ¡O
vieja llena de mal! ¡O cobdiciosa e auarienta
garganta! También quiere a mà engañar como a
mi amo, por ser rica. ¡Pues mala medra tiene!
¡No le arriendo la ganancia! Que quien con
modo torpe sube en lo alto, más presto cae, que
sube. ¡O que mala cosa es de conocer el hom-