La Celestina
La Celestina Entrada Celestina en casa de Calisto, con
grande afición e desseo Calisto le pregunta de
lo que le ha acontescido con Melibea. Mientra
ellos están hablando, Pármeno, oyendo fablar a
Celestina, de su parte contra Sempronio a cada
razón le pone vn mote, reprehendiéndolo Sem-
pronio. En fin, la vieja Celestina le descubre
todo lo negociado e vn cordón de Melibea. E,
despedida de Calisto, vase para su casa e con
ella Pármeno.
CALISTO, CELESTINA, PÁRMENO, SEM-
PRONIO.
CALISTO.- ¿Qué dizes, señora e madre mía?
CELESTINA.- ¡O mi señor Calisto! ¿E aquí es-
tás? ¡O mi nueuo amador de la muy hermosa
Melibea e con mucha razón! ¿Con qué pagarás
a la vieja, que oy ha puesto su vida al tablero
por tu seruicio? ¿Qual muger jamás se vido en
tan estrecha afrenta como yo, que en tornallo a
pensar se me menguan e vazían todas las venas
de mi cuerpo, de sangre? Mi vida diera [204]
por menor precio, que agora daría este manto
raydo e viejo.
PÁRMENO.- Tú dirás lo tuyo: entre col e col
lechuga. Sobido has vn escalón; más adelante te
espero a la saya. Todo para ti e no nada de que
puedas dar parte. Pelechar quiere la vieja. Tú