La Celestina
La Celestina me sacarás a mí verdadero e a mi amo loco. No
le pierdas palabra, Sempronio, e verás cómo no
quiere pedir dinero, porque es diuisible.
SEMPRONIO.- Calla, hombre desesperado,
que te matará Calisto si te oye.
CALISTO.- Madre mía, abreuia tu razón o
toma esta espada e mátame.
PÁRMENO.- Temblando está el diablo como
azogado: no se puede tener en sus pies, su len-
gua le querría prestar para que fablasse presto,
no es mucha su vida, luto hauremos de medrar
destos amores.
CELESTINA.- ¿Espada, señor, o qué? ¡Espada
mala mate a tus enemigos e a quien mal te
quiere!, que yo la vida te quiero dar con buena
esperança, que traygo de aquella, que tú mas
amas. [205]
CALISTO.- ¿Buena esperança, señora?
CELESTINA.- Buena se puede dezir, pues
queda abierta puerta para mi tornada e antes
me recibirá a mí con esta saya rota, que a otro
con seda e brocado.
PÁRMENO.- Sempronio, cóseme esta boca,
que no lo puedo sofrir. ¡Encaxado ha la saya!
SEMPRONIO.- ¿Callarás, por Dios, o te echa-
ré dende con el diablo? Que si anda rodeando
su vestido, haze bien, pues tiene dello necessi-