La Celestina

La Celestina

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

CALISTO.- Agora la rescibo yo: quanto más

quien ante sí contemplaua tal ymagen. Enmu-

decerías con la nouedad incogitada.

CELESTINA.- Antes me dio más osadía a

hablar lo que quise verme sola con ella. Abrí

mis entrañas. Díxele mi embaxada: cómo pe-

nauas tanto por vna palabra, de su boca salida

en fauor tuyo, para sanar un gran dolor. E co-

mo ella estuniesse suspensa, mirándome, es-

pantada del nueuo mensaje, escuchando fasta

ver quién podía ser el que assí por necessidad

de su palabra penaua o a quién pudiesse sanar

su lengua, en nombrando tu nombre, atajó mis

palabras, diose en la frente vna grand palmada,

como quien cosa de grande espanto houiesse

oydo, diziendo [213] que cessasse mi habla e

me quitasse delante, si no quería hazer a sus

seruidores verdugos de mi postremería,

agrauando mi osadía, llamándome hechizera,

alcahueta, vieja falsa, barbuda, malhechora e

otros muchos inominiosos nombres, con cuyos

títulos asombran a los niños de cuna. E empós

desto mill amortescimientos e desmayos, mill mila-

gros e espantos, turbado el sentido, bulliendo fuer-

temente los miembros [214] todos a vna parte e a

otra, herida de aquella dorada frecha, que del sonido


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker