La Celestina

La Celestina

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

CELESTINA.-¿Qué, señor? Dixe que tu pena

era mal de muelas e que la palabra, que della

quería, era vna oración, que ella sabía, muy

deuota, para ellas.

CALISTO.- ¡O marauillosa astucia! ¡O singu-

lar muger en su oficio! ¡O cautelosa hembra! ¡O

melezina presta! ¡O discreta en mensajes! ¿Qual

humano seso bastara a pensar tan alta manera

de remedio? De cierto creo, si nuestra edad

[216] alcançara aquellos passados Eneas e Dido,

no trabajara tanto Venus para atraer a su fijo el

amor de Elisa, haziendo tomar a Cupido Ascá-

nica forma, para la engañar; antes por euitar

prolixidad, pusiera a ti por medianera. Agora

doy por bienempleada mi muerte, puesta en

tales manos, e creeré que, sí mi desseo no

houiere efeto, qual querría, que no se pudo

obrar más, según natura, en mi salud. ¿Qué os

parece, moços?¿Qué mas se pudiera pensar?

¿Ay tal muger nascida en el mundo?

CELESTINA.- Señor, no atajes mis razones;

déxame dezir, que se va haziendo noche. Ya

sabes que quien malhaze aborrece la claridad e,

yendo a mi casa, podré hauer algún malen-

cuentro.

CALISTO.- ¿Qué, qué? Sí, que hachas e pajes

ay, que te acompañen.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker