La Celestina

La Celestina

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

CELESTINA.- ¡Callá, señor!, que el buen

atreuimiento de vn solo hombre ganó a Troya.

No desconfíes, que vna muger puede ganar

otra. Poco has tratado mi casa: no sabes bien lo

que yo puedo. [222]

CALISTO.- Quanto, dixeres, señora, te quiero

creer, pues tal joya como esta me truxiste. ¡O mi

gloria e ceñidero de aquella angélica cintura!

Yo te veo e no lo creo. ¡O cordón, cordón! ¿Fuis-

teme tú enemigo? Dilo cierto. Si lo fuiste, yo te

perdono, que de los buenos es propio las culpas

perdonar. No lo creo: que, si fueras contrario,

no vinieras tan presto a mi poder, saluo si vie-

nes a desculparte. Conjúrote me respondas, por

la virtud del gran poder, que aquella señora

sobre mí tiene.

CELESTINA.- Cessa ya, señor, esse deuanear,

que a mí tienes cansada de escucharte e al cor-

dón, roto de tratarlo.

CALISTO.- ¡O mezquino de mí! Que asaz

bien me fuera del cielo otorgado, que de mis

braços fueras fecho e texido, no de seda como

eres, porque ellos gozaran cada día de rodear e

ceñir con deuida reuerencia aquellos miembros,

que tú, sin sentir ni gozar de la gloria, siempre

tienes abraçados. ¡O qué secretos haurás visto

de aquella excelente ymagen!


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker