La Celestina
La Celestina CELESTINA.- Más verás tú e con más senti-
do, si no lo pierdes fablando lo que fablas.
CALISTO.- Calla y señora, que él e yo nos en-
tendemos. ¡O mis ojos! Acordaos cómo fuistes
causa e puerta, por donde fue mi coraçón lla-
gado, e que aquel es visto fazer daño, que da la
causa. Acordaos que soys debdores de la [223]
salud. Remirá la medezina, que os viene hasta
casa.
SEMPRONIO.- Señor, por holgar con el cor-
dón, no querrás gozar de Melibea.
CALISTO.- ¡Qué loco, desuariado, atajasola-
zes! ¿Cómo es esso?
SEMPRONIO.- Que mucho fablando matas a
ti e a los que te oyen. E assà que perderás la
vida o el seso. Qualquiera que falte, basta para
quedarte ascuras. Abreuia tus razones: darás
lugar a las de Celestina.
CALISTO.- ¿Enójote, madre, con mi luenga
razón o está borracho este moço?
CELESTINA.- Avnque no lo esté, deues, se-
ñor, cessar tu razón, dar fin a tus luengas que-
rellas, tratar al cordón como cordón, porque
sepas fazer diferencia de fabla, quando con
Melibea te veas: no haga tu lengua yguales la
persona e el vestido.
CALISTO.- ¡O mi señora, mi madre, mi con-