La Celestina

La Celestina

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

PÁRMENO.- Ea, mira, Sempronio, que te di-

go al oydo.

SEMPRONIO.- Dime, ¿qué dizes?

PÁRMENO.- Aquel atento escuchar de Celes-

tina da materia de alargar en su razón a nuestro

amo. Llégate a ella, dale del pie, hagámosle de

señas que no espere más; sino que se vaya. Que

no hay tan loco hombre nacido, que solo mucho

hable.

CALISTO.- ¿Gentil dizes, señora, que es Me-

libea? Paresce que lo dizes burlando. ¿Ay nas-

cida su par en el mundo? ¿Crió Dios otro mejor

cuerpo? ¿Puédense pintar tales faciones, de-

chado de hermosura? Si oy fuera viua Elena,

por [227] quien tanta muerte houo de griegos e

troyanos, o la hermosa Pulicena, todas obedes-

cerían a esta señora por quien yo peno. Si ella

se hallara presente en aquel debate de la man-

çana con las tres diosas, nunca sobrenombre de

discordia le pusieran. Porque sin contrariar

ninguna, todas concedieran e vivieran confor-

mes en que la lleuara Melibea. Assí que se lla-

mara mançana de concordia. Pues quantas oy

son nascidas, que della tengan noticia, se mal-

dizen, querellan a Dios, porque no se acordó

dellas, quando a esta mi señora hizo. Consu-

men sus vidas, comen sus carnes con embidia,


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker