La Celestina
La Celestina aguda es la lima, que yo tengo, que fuerte essa
cadena, que te atormenta. Yo la cortaré con ella,
porque tú quedes suelto. Por ende, dáme licen-
cia, que es muy tarde, e déxame lleuar el cor-
dón, porque tengo del necessidad.
CALISTO.- ¡O desconsolado de mí! La fortu-
na aduersa me sigue junta. Que contigo o con el
cordón o con entramos quisiera yo estar acom-
pañado esta noche luenga e escura. Pero, pues
[229] no ay bien complido en esta penosa vida,
venga entera la soledad. ¡Moços!, ¡moços!
PÁRMENO.- Señor.
CALISTO.- Acompaña a esta señora hasta su
casa e vaya con ella tanto plazer e alegría,
quanta comigo queda tristeza e soledad.
CELESTINA.- Quede, señor, Dios contigo.
Mañana será mi buelta, donde mi manto e la
respuesta vernán a vn punto; pues oy no huvo
tiempo. E súfrete, señor, e piensa en otras cosas.
CALISTO.- Esso no, que es eregía oluidar
aquella por quien la vida me aplaze.
[231]
El sétimo aucto
ARGUMENTO DEL SÉTIMO AUTO
Celestina habla con Pármeno, induziéndole a
concordia e amistad de Sempronio. Tráele
Pármeno a memoria la promessa, que le hizie-