La Celestina
La Celestina hombre, de Dios en ayuso. Querría que fuese-
des como hermanos, porque, estando bien con
él, con tu amo e con todo el mundo lo estarías.
Mira que es bienquisto, diligente, palanciano,
buen seruidor, gracioso. Quiere tu amistad.
Crecería vuestro prouecho, dandoos el vno al
otro la mano ni aun havría más privados con
vuestro amo, que vosotros. E pues sabe que es
menester que ames, si quieres ser amado, que
no se tornan truchas, [234] etc., ni te lo deue
Sempronio de fuero, simpleza es no querer
amar e esperar de ser amado, locura es pagar el
amistad con odio.
PÁRMENO.- Madre, para contigo digo que
mi segundo yerro te confiesso e, con perdón de
lo passado, quiero que ordenes lo por venir.
Pero con Sempronio me paresce que es impos-
sible sostenerse mi amistad. El es desuariado,
yo malsufrido: conciértame essos amigos.
CELESTINA.- Pues no era essa tu condición.
PÁRMENO.- A la mi fe, mientra más fue cre-
ciendo, mas la primera paciencia me oluidaua.
No soy el que solía e assímismo Sempronio no
ay ni tiene en que me aproueche.
CELESTINA.- El cierto amigo en la cosa in-
cierta se [235] conosce, en las aduersidades se
prueua. Entonces se allega e con más desseo