La Celestina
La Celestina me espanto cómo te acuerdas, que es la cosa,
que más oluidada está en la cibdad. Cosas son
que pasan por el mundo. Cada día verás quien
peque e pague, si sales a esse mercado.
PÁRMENO.- Verdad es; pero del pecado lo
peor es la perseuerancia. Que assí como el pri-
mer mouimiento no es en mano del hombre,
assí el primer yerro; donde dizen que quien
yerra e se emienda etc.
CELESTINA.- Lastimásteme, don loquillo. A
las verdades nos andamos. Pues espera, que yo
te tocaré donde te duela.
PÁRMENO.- ¿Qué dizes, madre?
CELESTINA.- Hijo, digo que, sin aquella,
prendieron quatro veces a tu madre, que Dios
aya, sola. [243] E avn la vna le leuantaron que
era bruxa, porque la hallaron de noche con
vnas candelillas, cogiendo tierra de vna encru-
zijada, e la touieron medio día en vna escalera
en la plaça, puesto vno como rocadero pintado
en la cabeça. Pero cosas son que passan. Algo
han de sofrir los hombres en este triste mundo
para sustentar sus vidas e honrras. E mira en
qué poco lo tuuo con su buen seso, que ni por
esso dexó dende en adelante de vsar mejor su
oficio. Esto ha venido por lo que dezías del per-
seuerar en lo que vna vez se yerra. En todo te-