La Celestina
La Celestina mill vezes le oya dezir: si me quebré el pie, fue
por mi bien, porque soy más conoscida que
antes. Assí que todo esto pasó tu buena madre
acá, deuemos creer que le dará Dios buen pago
allá, si es verdad lo que nuestro cura nos dixo e
con esto me consuelo. Pues seme tú, como ella,
amigo verdadero e trabaja por ser bueno, pues
tienes a quien parezcas. Que lo que tu padre te
dexó a buen seguro lo tienes.
PÁRMENO.- Bien lo creo, madre; pero que-
rría saber qué tanto es.
CELESTINA.- No puede ser agora; verná
tiempo, como te dixe, para que lo sepas e lo
oyas.
PÁRMENO.- Agora dexemos los muertos e
las herencias; que si poco me dexaron, poco
hallaré; hablemos en los presentes negocios,
que nos va más que en traer los passados a la
memoria. Bien se te acordará, no ha mucho que
me prometiste que me harías hauer a Areusa
[246] quando en mi casa te dixe cómo moría
por sus amores.
CELESTINA.- Si te lo prometí, no lo he olui-
dado ni creas que he perdido con los años la
memoria. Que más de tres xaques he rescebido
de mí sobre ello en tu absencia. Ya creo que
estará bien madura. Vamos de camino por casa,