La Celestina
La Celestina que pobremente viue e el doctor como el pastor
e el papa como el sacristán e el señor como el
sieruo e el de alto linaje como el baxo e tú con
oficio como yo sin ninguno. No hauemos de
viuir para siempre. Gozemos e holguemos, que
la vejez pocos la veen e de los que la veen nin-
guno murió de hambre. No quiero en este mundo,
[263] sino dÃa e victo e parte en parayso. Avnque los
ricos tienen mejor aparejo para ganar la gloria, que
quien poco tiene. No ay ninguno contento, no ay
quien diga: harto tengo; no ay ninguno, que no tro-
casse mi plazer por sus dineros. Dexemos cuydados
agenos e acostémonos, que es hora. Que más me
engordará vn buen sueño sin temor, que quanto
thesoro ay en Venecia.
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